lunes, 19 de marzo de 2018

Guantes, gafas y mascarillas: seguridad para los trabajos manuales


Toda tarea manual implica ciertos riesgos. Si bien no se pueden eliminar por completo, es necesario tomar todas las medidas de prevención posibles para reducirlos al mínimo. El uso de los elementos de seguridad apropiados es una de las más importantes. Este artículo se refiere a la importancia de las gafas, los guantes y las mascarillas para trabajar con seguridad, así como otros elementos de protección, como el casco, el mono y un calzado apropiado. Además enumera otras normas complementarias que siempre se deben respetar.


Gafas, guantes y mascarillas para trabajar con seguridad

Con frecuencia, cuando se realizan trabajos manuales en el hogar, no se toman las medidas de seguridad correspondientes. En ocasiones, esto ocurre por desconocimiento; otras veces, por pereza; y otras, por subestimar los riesgos. En cualquier caso, es un error. Gafas, mascarillas y guantes son los recursos más básicos, pero existen otros, como se verá a continuación.

Gafas. Los ojos son una de las partes más sensibles del cuerpo y, ante la necesidad de una observación atenta de la labor que se realiza, siempre quedan muy expuestos. Por eso, las gafas constituyen un elemento de protección imprescindible para garantizar la seguridad en numerosas tareas del hogar, sobre todo en aquellas en las que se desprenden virutas o astillas (como al realizar cortes, perforaciones, poda, etc.) y más aún cuando la superficie sobre la que se trabaja está por encima del nivel de los ojos.
Existen distintos tipos de gafas. Las más sencillas son las llamadas antiimpacto, que protegen ante riesgos como los comentados. Pero otras tareas exigen gafas más sofisticadas, en particular si son trabajos de soldadura, cuando no solo deben proteger de posibles chispas, sino también de los rayos ultravioletas.
Guantes. Las manos también quedan muy expuestas, y para ellas, de acuerdo al trabajo que se ha de realizar, hay un tipo de guantes. Para obras de albañilería, los recomendados son los de tela gruesa, que son muy resistentes y brindan protección ante el contacto con cemento, ladrillos, piedras y otros materiales bastos. Para labores de jardinería, los guantes en general combinan una estructura de tela con partes de plástico u otros materiales sintéticos, mientras que conviene que sean de látex para la limpieza del hogar y la manipulación de productos tóxicos.
Gafas, guantes y mascarillas se fabrican en distintos modelos, según el tipo de protección que cada tarea requiere
Mascarilla. Por lo general se piensa en las mascarillas cuando se ha de trabajar con sustancias tóxicas que emanan vapores o vahos tóxicos, como el amoniaco o la lejía. Pero su uso también resulta importante en trabajos en los que la persona queda expuesta a mucho polvo o virutas finas, ya que el efecto de estas partículas sobre las vías respiratorias no es tan inmediato como en el caso de los líquidos, pero puede ser muy nocivo a medio y largo plazo.
Las mascarillas también se fabrican de distintos tipos, en función del grado de protección que ofrecen (filtro de carbón, polvos finos, etc.). Y para ciertos casos, como una exposición cercana y prolongada a ciertas pinturas u otros compuestos químicos, ya es necesario el uso de mascarillas específicas para gases y vapores. Estos modelos a menudo se fabrican con gafas incorporadas, de modo que cubren toda la cara y aseguran una mayor protección.

Otros elementos de protección


Gafas, guantes y mascarillas son los elementos de seguridad que se necesitan con mayor frecuencia en los trabajos domésticos, pero no los únicos. A continuación se enumeran otros que en ocasiones también son muy importantes para evitar riesgos.
Casco. Si existe el peligro de que caiga sobre la cabeza algún objeto contundente (una piedra, un trozo de madera, etc.) o una herramienta como una llave o una pinza, el casco es un aliado fundamental. Lo mismo que sin protección puede provocar una herida o un fuerte traumatismo, con consecuencias más o menos graves, con el casco puesto por lo general se queda en un golpe y un pequeño susto.
No se deben desdeñar riesgos como el exceso de ruidos, para los cuales existen tapones y cápsulas de protección auditiva
Calzado apropiado. Al igual que el casco, el calzado puede proteger ante la caída de objetos pesados, si se trata de zapatos o botas con puntera de acero. Además, para mayor seguridad, se aconsejan las suelas de goma antideslizantes, las cuales, al mismo tiempo que evitan resbalones, funcionan como aislantes en el contacto con el suelo e impiden daños, si se pisan clavos u objetos similares que no sean demasiado grandes.
Mono de trabajo. Puede que resulte necesario en pocas ocasiones, pero se agradece contar con un mono de trabajo cuando hace falta. En todo caso, si se carece de esta prenda, es importante tener en cuenta que la ropa sea ceñida al cuerpo, sin que queden flecos o partes sueltas, sobre todo si se ha de actuar con taladros, fresadoras u otras máquinas herramientas. De la misma manera, el pelo largo no se debe llevar suelto sino bien recogido.

Medidas de seguridad complementarias

Además de los elementos necesarios, hay algunas normas que se deben respetar siempre para prevenir accidentes. Algunas de las más importantes son las siguientes:
  • Emplear las herramientas correctas. Se debe procurar no usar nunca una silla o una caja a modo de escalera, o una llave como si fuera un martillo. Ya no solo por la seguridad personal, sino porque además es probable que el trabajo no quede bien y las herramientas mal utilizadas se deterioren.
  • Cortar la corriente siempre que se trabaje con la conexión o circuitos eléctricos. Aunque de antemano parezca que no existe riesgo alguno, un error o un hecho imprevisto puede propiciar un accidente.
  • No desdeñar otros riesgos, como el exceso de ruidos. Si se ha de estar durante un tiempo más o menos prolongado expuesto a un volumen demasiado alto, se deben usar tapones, orejeras o cápsulas de protección auditiva.